KEIKO H
MI INFANCIA
Mi conexión con la música comenzó desde muy pequeño. Me aprendía las canciones de memoria, especialmente los rap, y por eso muchos me llamaban "rokola". Disfrutaba cantar en los eventos escolares y, varias veces, intercambié los examenes finales por esas presentaciones, también hice parte de la emisora del colegio, un espacio que fortaleció aún más mi gusto por la música y por conectar con las personas a través de ella.
PRIMER ENCUENTRO CON UN ESTUDIO
Durante mi adolescencia viví uno de los momentos que marcaría el inicio de mi camino en la música. Un día, mientras estaba en una peluquería, escuché "Baila (Negra de Trasero Grande)" de Leka El Poeta. Su ritmo llamó mi atención, así que decidí buscar la manera de contactarlo. Tiempo después tuve la oportunidad de grabar con él mi primera canción, "Pícara", convirtiéndose en mi primer acercamiento a un estudio de grabación.
A partir de esa experiencia, junto a mis hermanos comencé a presentarme en eventos organizados por la Alcaldía de Bogotá. Compartir escenario con otros artistas, entre ellos recuerdo a Chocquibtown, fue una experiencia inolvidable que fortaleció aún más mi deseo de seguir construyendo un camino en la música. Sin embargo, en ese momento veía ese sueño como algo muy lejano. Las limitaciones económicas me hacían pensar que dedicarme a la música profesionalmente era casi imposible, por lo que, con el tiempo, decidí seguir otro camino sin dejar de llevar la música conmigo.
UN SUEÑO QUE NUNCA SE DETUVO
En 2019, en la ciudad de Medellín, grabé "La Última Vez" en The Hitmakers Studio, un proyecto que representó un nuevo paso en mi camino como artista. Paralelamente, desarrollé mi carrera profesional en las áreas de marketing y televisión, sin dejar de lado el objetivo que siempre me había acompañado: convertirme en compositor e intérprete.
En 2022 llegué a Estados Unidos, donde, después de desempeñarme en diferentes empleos, encontré estabilidad en la industria de la energía solar. Aunque mi vida profesional tomó un rumbo diferente, la música nunca dejó de ser parte de mí. Continué escribiendo, preparándome y trabajando para acercarme cada vez más al sueño que había comenzado años atrás.
En 2025 grabé "Homenaje", junto a JH Bets, con mezcla y masterización a cargo de Crivas. Al mismo tiempo, inicié una formación más profunda en producción musical y técnica vocal, convencido de que siempre hay cosas por aprender.
En 2026 lancé "ZJHC", una canción inspirada en mi madre, y posteriormente "El Valor de Soñar", producida con la ayuda de Pedro páez, una obra que refleja la convicción de nunca renunciar a aquello que da sentido a la vida.
Hoy continúo construyendo mi camino como compositor e intérprete, escribiendo canciones con la esperanza de que encuentren un lugar en la vida de quienes las escuchan. Para mí, este no es el final de la historia; es apenas el comienzo de todo lo que aún está por venir.

